LUGARES COMUNES
Blas Camino es un pintor autodidacta y en eso estriba su interés, por su atrevimiento con los temas logra resultados novedosos en una paisajística local que tiene ya una gran tradición : Paco Velasco, Santiago Montes, Santiago Corro por citar algunos. De Fortuny, Rico, Riancho, Hockney y Hooper son algunos otros pintores de los que hemos hablado siempre.
Para nosotros laredanos es un pintor que nos redescubre lugares y recuerdos... aquel puerto donde nos bañábamos que olía a pescado y donde en las fiestas había cucañas y patos al agua, la puebla vieja con esa luz especial que conserva aunque se esté derrumbando poco a poco y donde él vive ; La Atalaya, El Aila, el Túnel, Valverde. Para los que vinisteis mas tarde, laredanos de adopción es un cronista que muestra como era ese Laredo y como de Edward Hopper del que se dice refleja lo « americano » puedo decir que Blas Camino refleja lo « laredano ».
Así terminaba un escrito que le envié en su última exposición hace unos años. Fui a visitar a Blas este agosto pasado al taller que tiene en la huerta en la vieja carretera a Bilbao, me empezó a sacar cuadros y mas cuadros de uno en uno para verlos con distancia y perspectiva. Me quedé impresionado por la producción de obra, cuando pensaba que iba a terminar iban apareciendo mas y mas... la temática no había variado con respecto a su última exposición : Laredo y sus lugares comunes.
Me iba sorprendiendo poco a poco el atrevimiento colorista, ningún prejuicio académico en la elección de la paleta cromática, la ausencia de grises...
No había en sus cuadros un paisaje óptico ni topográfico, se trataba de un paisaje reinventado. El color no retransmitía la realidad sino servía como medio para transmitir sentimientos, sensaciones personales del artista sobre el objeto representado como el rojo atrevido de la nueva lonja del puerto que hacía que el cuadro tuviera una temperatura que quemaba..., quizás viento sur ? Los atardeceres y nocturnos de la puebla vieja con la bahía y la Peña al fondo pintada de verdes y azules licuosos. La Lastra con sus rocas de piel de gacela y las transparencias misteriosas de las orillas del Aila son solo algunos ejemplos de esa construcción interior en el proceso de pintar posiblemente no consciente pero reflejada en el resultado.
El espacio se detenía sobre el tejido cromático del paisaje y lo mineralizaba como si quisiese alcanzar el interior de la materia representada.
Hay en sus paisajes un gran amor por el lugar, ese lugar que todos conocemos a primera vista pero que cada vez se nos presenta de otra manera, con otro carácter, con otro sentimiento. A veces es el color, a veces es el ambiente lunático, a veces la temperatura, a veces el surrealismo de lo real. Podría aplicarse a los cuadros de Blas Camino la frase de Franz Roh sobre la pintura de nuestro tiempo : los objetos de la pintura, en este caso el paisaje « es construido, pensado y edificado por el propio artista y no copiado directamente del mundo real »
Pelayo Fernández Arrizabalaga licenciado en Bellas Artes
| en Facebook esta exposición | comparte en Twitter esta exposición | Como llegar |
|
TODAS LAS EXPOSICIONES DE ESTE ESPACIO
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||