Eppur si muove
Impulsado por el deseo de conseguir nuevas maneras de encontrar lo mismo, la belleza que invita a la contemplación, insisto en decir que se mueve. Me niego a firmar el acta de defunción de la belleza, la armonía y la poesía. Se mueve.
Frente a la insensible y fría muerte maquillada con diamantes, propongo con materiales más humildes y trabajando con mis propias manos, el movimiento, la creación, la vida. Mi escultura se mueve.
Mecanismos artesanales en equilibrios armónicos que invitan a la manipulación, a la búsqueda y al juego. Se emparentan con los antiguos modelos científicos que explicaban el movimiento de los planetas.
La ciencia, la investigación, tiene algo de juego. Se aprende jugando y se aprende a jugar. Estas esculturas son juguetes para investigar o investigaciones para jugar. Al hacerlas, juego y aprendo. Al manipular las piezas, surgen nuevas armonías, formas impensadas, coincidencias imprevistas, rimas y contrapuntos entre formas y huecos.
Son obras que requieren ser manipuladas para ser aprehendidas. Encuentro la belleza en diferentes formas que pueden crearse al modificar las esculturas y encuentro poesía en el instante en que la escultura deja de ser una para transformarse en otra. La belleza de ese instante sólo se consigue tocando y moviendo la escultura. Se mueve.
Pablo Bruera
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